Cuento PIRUETA ES UNA PAYASA
Anaís y Pirueta - Anaís IsarrePirueta es una Payasa…
¿Y tú?
¿Cuánto hace que no te das permiso para Emocionarte, para Divertirte, para Imaginar, para Expresarte, para Jugar…?
Todo el día de aquí para allá…
Realizando tareas sin parar siguiendo el ritmo que marca tu agenda: primero una cosa, luego otra, y otra, y otra…
Y mientras tanto, se va acumulando en tu cuerpo, en tu mente y en tu alma, un cúmulo de sensaciones de malestar, frustración, rabia, cansancio…
Quizá falta algo en tu agenda:
¿A qué hora te toca disfrutar?
Dicen que no tienes la edad adecuada, dicen que no es el momento, dicen que te dejes de tonterías…
Pero, ¿qué dice tu corazón?
Deja de escuchar a las voces equivocadas, deja que sigan paseando su amargura por ahí si es lo que quieren, pero tú no hagas lo mismo si algo en tu interior te invita a llenar tu vida de entusiasmo.
PIRUETA ES UNA PAYASA habla del clown interior que cada persona alberga en su corazón y de la importancia de darle cabida en nuestra vida, porque mientras hay vida podemos (y debemos) disfrutarla. ¡Aunque tengamos 100 años!
Pirueta es una Payasa tocará tu alma…, si te atreves a mirar dentro
Por Anaís Isarre
Pirueta es una payasa
Descubre el mundo payaso de la mano de Pirueta
Un cuento para recordar la importancia de cultivar la imaginación, jugar y divertirse en todas las etapas de la vida. A través del relato y las preciosas ilustraciones que lo acompañan, irás conociendo a Pirueta y el mundo payaso al que pertenece.
Además, incluye propuestas de juegos de emociones y de atención para que, tras la lectura, puedas seguir disfrutando del cuento todavía un poco más. Sin duda, un hermoso cuento para toda la familia.
Pirueta es una payasa es un cuento para todas las edades
A los más pequeñines de la casa les encantan los dibujos y las frases cortas porque les invitan a moverse, jugar y expresarse.
Cuando ya leen les encanta compartir la lectura con sus mayores, por eso tiene la letra tipo caligrafía, para que la entiendan perfectamente y, además, tiene propuestas para jugar en torno al reconocimiento de emociones y la atención.
A las personas adultas nos ayuda a conectar de nuevo con esa parte tierna, espontánea, auténtica y juguetona que llevamos dentro.
Y a los papás, las mamás y el personal docente, les recuerda la importancia de poner el foco en que sus peques conserven intacta su esencia. Por eso, si tienes peques a tu cargo, no permitas que al ir creciendo encierren en el fondo de su corazón a su parte payasa, esa que les pertenece por derecho propio en todas las etapas de sus vidas, ¡siempre! Recuerda que la mejor forma de lograrlo es con tu ejemplo, demuéstrales que… ¡Jugar, reír y divertirse no es solo cosa de niños y niñas!
Mira algunos testimonios de personas que lo han leído
– Eva María Tirado
– Manuel Bellido (maestro)
– Anabel García Capapey (cuentoterapeuta)
– Verónica (mamá de Cloe, de 8 años)
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Autora
Anaís Isarre
Eterna aprendiz. Entusiasta de la vida. Educadora Social. Danzaterapeuta. Payasa. Terapeuta Sistémica Transpersonal.
Autora de la Saga LA ALEGRÍA DE VIVIR, del Libro RELACIONES SALUDABLES PUNTO CLOWN y del Cuento PIRUETA ES UNA PAYASA.
Algo más…
Cuando yo era niña siempre estaba dispuesta para la acción, y era auténtica, tierna, buena, inocente, curiosa, alegre, espontánea, confiada, ingenua… Soñaba con un mundo perfecto y maravilloso en el que todo, absolutamente todo el mundo, fuese feliz; porque dentro de mí sentía que eso era lo correcto.
Conforme fui creciendo, mi entorno trató de protegerme convenciéndome de que todo eso eran solo tonterías que había que relegar al olvido, porque para hacerse mayor y poder ganarse la vida había que tener los pies en la tierra y “dejarse de tonterías”. Había que ser más como los demás y menos yo misma; más seria, más obediente y menos libre; había que trabajar más y jugar menos; y había que ser muy responsable… Como si no se pudiera ser seria y también divertida; trabajadora y juguetona al mismo tiempo; libre para ser como se es y responsable con una misma y con el mundo a la vez. ¡Pero yo entonces no lo sabía!, y esa parte de mí (con el tiempo supe que era fundamentalmente mi parte payasa), pronto quedó aletargada en el fondo de mi alma.
Afortunadamente, no se rindió y me llamaba de vez en cuando, hasta que llegó un momento en el que la escuché tan fuerte que me di cuenta de que estaba ahí encerrada, en lo más profundo de mi corazón, donde yo la había abandonado cubriéndola de creencias erróneas que me impedían ser feliz y disfrutar de la vida. ¡Y ya no pude ignorarla más! Supe que, por mi bien, debía liberarla. Fue entonces cuando, siguiendo las señales que la vida me trajo, me permití hacer un curso de clown en el que conseguí conectar con ella. Pirueta nació el 17 de abril de 2003 y me ha acompañado desde entonces, aunque he de reconocer que hubo ocasiones en las que volví a olvidarme de ella y tuve que volver a recuperarla de nuevo.
Pirueta me ayuda a disfrutar más de la vida ¡con todo!
En los momentos difíciles me invita a sonreír, a relativizar y a darme cuenta de que nada es tan malo como parece, que todo está en continuo movimiento y que es necesario aprender a vivir disfrutando del presente.
¡Y los momentos alegres me permite vivirlos con más entusiasmo todavía!
Y es que nuestra parte payasa nos permite conectar más con nuestro interior, con nuestra verdadera esencia, con la ternura, la inocencia, la ingenuidad, el juego, la risa…, y de esta forma nos ayuda a seguir creciendo como personas, mejorando nuestras vidas y nuestras relaciones, permitiéndonos disfrutar más cada día. Creo firmemente en ello y por eso decidí crear este hermoso cuento ilustrado, para hacer llegar al mundo entero el fantástico mundo payaso al que Pirueta pertenece.
Antes de despedirme, te pido por favor que no permitas que, quienes crecen teniéndote como referencia, encierren en el fondo de su corazón a su parte payasa, esa que les pertenece por derecho propio en todas las etapas de sus vidas, ¡siempre! Y recuerda que la mejor forma de lograrlo es con tu ejemplo. Demuéstrales que…
¡Jugar, reír y divertirse no es solo cosa de niños y niñas!