Estuvimos tan a gusto con ellos como si estuviésemos en nuestra propia casa, nos sentíamos como parte de la familia. Nos agasajaron regalándonos las ropas típicas de allí y bisuterías. Nos tenían como invitados de lujo, no nos dejaban ayudarles a nada y solo comía con nosotros nuestro «ahijado» (que también dormía con nosotros) y algunas veces su hermano pequeño y la hermana que nos hacía la comida y nos acompañaba siempre.
Las condiciones de vida son muy precarias, mucho calor, muy poca agua, poca alimentación, mucha arena y piedras, nada de vegetación y ausencia de libertad, cosas que vemos aquí básicas e imprescindibles allí no las tienen, pero siempre estaban sonrientes.
Un día nos llevaron de excursión a las dunas, tras pasar los correspondientes controles salimos de la wilaya (ciudad) y nos adentramos en la arena. Llevaron agua y zumo e hicieron allí el te, cual picnic en el campo pero con otro paisaje. Estar en las dunas es impresionante, solo ves arena por todas partes, corría el viento y circulaba la arena por delante de nuestras caras, a la sombra del coche se estaba bien y los peques disfrutaron de rodar por la arena.
Acerca de Anaís Isarre
Apasionada de la vida, educadora social, escritora y mentora de alegría. Conoce la historia de Anaís y Pirueta. Persona con alta sensibilidad (PAS), amante de la naturaleza y vegana por convicción. Madre de tres hermosas personas (dos partos en casa y una adopción) y compañera de Pirueta, su inseparable esencia payasa nacida en 2003. Autora de la saga de desarrollo personal La Alegría de Vivir y fundadora de la Escuela de Alegría, donde acompaña a personas adultas a transformar sus vidas con amor, risa y danza. Síguela en YouTube y ¡atrévete a payasear! 😍

Qué maravillosa experiencia!!, gracias por compartirlo con nosotr@s. Un fuerte abrazo amiga
Guau! Qué pasada!!! A ver si nos vemos pronto y me cuentas más 😀 Muaaak!!!!!