El momento esperado ha llegado, me siento feliz, nerviosa, excitada ante este acontecimiento, no tengo miedo, estoy perfectamente diseñada para parir, así lo siento. Estoy en mi “madriguera” acompañada y arropada por las personas que yo he querido. Mi cuerpo es sabio, produce las hormonas que necesita en cada momento, no soy consciente de las horas que pasan, nada me importa salvo lo que está sucediendo en mí y a través de mí, mi bebé está naciendo y pronto estará fuera de mí, podré verle, tocarle y amamantarle. Tengo la sensación de estar completamente “ausente” del resto del mundo y me encanta, me dejo llevar, me dejo sentir. La salida relajada del cuerpo del bebé tras el alumbramiento de la cabeza y la salida de la placenta me producen un inmenso placer. Mi bebé ha nacido y está sobre mí, noto su calor, me siento inmensamente dichosa. Sabemos nacer. Sabemos parir.
Anaís Isarre

Publicado en la Guía didáctica “La ecología al comienzo de nuestra vida” de Mª Jesús Blázquez.

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