Soy un Djembe, soy de madera y piel unidas por cuerda, soy sencillo, pero de buena calidad, me hicieron con amor unas manos negras en Africa, de allí soy, de allí me siento.
Puedo transmitir muchas emociones, puedo sonar de muy diversas maneras, aunque sean tan diferentes, aunque abarquen desde la lentitud al ritmo frenético, desde la armonía hasta la locura, desde la alegría de la fiesta a la tristeza más absoluta, todos son sonidos míos, sonidos propios y simplemente por eso válidos.
Puedo sonar en solitario y también en compañía de otros, ya sean como yo o diferentes. Puedo marcar el ritmo y seguir el que otros marcan sin dejar de ser yo.
Me gusta que me toquen, que me ayuden a sacar sonidos nuevos y también compartir los de siempre. Cuando me tocan, mis sonidos se propagan por doquier y percibo las emociones de quien me toca. Entonces me emociono y salto de júbilo al compartirlo. A veces me revelo y si no contacto con quien me toca solo emito algún que otro gemido, pero soy paciente y espero a que aprenda a tocarme como a mí me gusta o a que llegue otra persona que me proporcione otra vez el placer del encuentro.

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