La noche en la que apareció en el bosque, las estrellas hablaron, la sacerdotisa del poblado sabía que se trataba de alguien especial, pero también sabía que no podía decírselo, ni imponerle nada, tendría que ser ella la que lo descubriese y la qué decidiese qué hacer con su vida.
Ahora, ella estaba sentada, mirando la lluvia desde la ventana. Su mente estaba en otra parte, quizás era mejor esa otra parte… o quizás no. Estaba hecha un lío, tanto tiempo deseándolo y ahora que estaba en sus manos no sabía qué hacer, no sabía qué decisión tomar. “Otra decisión importante que nadie iba a tomar por ella”. Volvía a plantearse la posibilidad de desaparecer de este lugar, posiblemente viviese más tranquila, pero ¿qué es la tranquilidad? ¿acaso vivir sin implicarse en nada? o ¿dejar que otros decidan por ti? No, ella sabía que solo viviría más tranquila durante un pequeño periodo de tiempo, ella sabía que no podía vivir al margen, necesitaba implicarse y eso era lo que iba a hacer. Esta era una misión importante, demasiado importante, pero sabía que podía llevarla a cabo con éxito.
Acerca de Anaís Isarre
Apasionada de la vida, educadora social, escritora y mentora de alegría. Conoce la historia de Anaís y Pirueta. Persona con alta sensibilidad (PAS), amante de la naturaleza y vegana por convicción. Madre de tres hermosas personas (dos partos en casa y una adopción) y compañera de Pirueta, su inseparable esencia payasa nacida en 2003. Autora de la saga de desarrollo personal La Alegría de Vivir y fundadora de la Escuela de Alegría, donde acompaña a personas adultas a transformar sus vidas con amor, risa y danza. Síguela en YouTube y ¡atrévete a payasear! 😍