En nuestra excursión del mes de septiembre continuamos con nuestro reto del año de regalarnos al menos una salida al mes en la naturaleza. Aunque habitualmente estas caminatas las hacemos en pareja, esta vez el destino nos llevó a vivir una experiencia diferente: con mi marido de vacaciones, haciendo sus propias caminatas en Japón junto a nuestra hija, decidí no renunciar al reto y ponerme en marcha yo sola.
Hacía muchos años que me hacía una ilusión tremenda hacer una caminata muy concreta: salir caminando directamente desde mi casa en Perdiguera hasta el Santuario de la Virgen de Magallón en Leciñena. Una jornada intensa, soleada y repleta de lecciones de vida, presencia, conexión en la distancia y autocuidado… ¡Sigue leyendo para descubrir cómo disfruté de este paseo tan especial!
✨ Un recorrido desde casa al Santuario sin pisar la carretera
La excursión de septiembre comenzó con la libertad de calzarme las zapatillas, cruzar el portal de mi casa y empezar a andar sin necesidad de coger el coche ni organizar grandes logísticas. Una verdadera excursión sin complicaciones que demuestra que lo especial no siempre está lejos.
El itinerario fue totalmente por caminos rurales entre los campos monegrinos, lo que me permitió disfrutar de una caminata continua, tranquila y sin el peligro ni el ruido del tráfico de la carretera. Y al salir prontito por la mañana, pude aprovechar las horas más frescas antes de que el sol apretara.
🚶 Parar caminando: La calma en movimiento
Caminar es una de las actividades que más me apasionan porque produce un efecto casi mágico: al ritmo de los pasos, la mente se relaja frenando su frenética actividad. Parece contradictorio, pero la paradoja es real: mover las piernas nos permite rebajar enormemente el ruido mental.
Además, vivir este reto en la distancia le dio un toque único a la jornada. Mientras mi marido y mi hija caminaban y exploraban por Japón, yo recorría el camino hacia el Santuario del pueblo vecino. Es precioso comprobar cómo se pueden cultivar los espacios individuales sin perder el lazo de unión y amor que nos conecta.
🏛️ Reencuentro familiar, fauna mágica y visita al Santuario
Tras completar los primeros kilómetros, llegué a Leciñena y me tomé un merecido descanso a la sombra en un banco del parque Balsa del Camino, recuperando fuerzas a la espera de mi hijo, quien quiso unirse a la excursión viniendo en coche para hacer juntos el tramo de subida y bajada all Santuario.
Compartir esa última cuesta con él, hacernos unas fotos de recuerdo y coronar el cerro fue una maravilla. Tuvimos además la gran suerte de que, al ser fin de semana, la iglesia del Santuario de Nuestra Señora de Magallón estaba abierta al público, por lo que pudimos acceder al interior y disfrutar del silencio en la capilla.
El entorno nos regaló, además, momentos mágicos de contacto con la naturaleza: un conejito en el camino, golondrinas revoloteando cerca y el espectáculo majestuoso de varios buitres sobrevolándonos.
🌳 El regreso, la sombra del mirador y la satisfacción del reto cumplido
Tras despedirme de mi hijo en Leciñena, emprendí el camino de vuelta a pie hacia Perdiguera. En este último tramo al medio día el calor apretó un poco más, porque salvo un pequeño tramo sombreado en la subida al Santuario, la ruta está expuesta al sol en su totalidad.
Al entrar a Perdiguera, me detuve a descansar en un banco bajo la sombra del árbol del mirador, contemplando las vistas (de nuevo el Santuario quedaba allá en el horizonte), bebiendo agua y calculando que habría recorrido unos 15 km. Llegué a casa cansada y acalorada, pero profundamente satisfecha, feliz y orgullosa de mí misma por haber hecho realidad una excursión que deseaba hacer desde hacía tanto tiempo.
Aprendizajes que nos llevamos de esta excursión:
👉🏼 El arte de «parar caminando»: Mover el cuerpo a un ritmo constante en silencio es una herramienta maravillosa de autocuidado para calmar el flujo de pensamientos y regalarle paz a la mente.
👉🏼 La belleza de la sencillez y el entorno cercano: No necesitamos desplazarnos en coche para disfrutar de una gran excursión. Salir caminando desde la puerta de casa hasta un lugar deseado reconecta con el valor de lo cotidiano.
👉🏼 Conexión en la distancia y espacios propios: Estar en pareja o en familia no significa hacerlo todo juntos en el mismo lugar. Mantener los proyectos comunes (como nuestro reto mensual) compartiendo las vivencias desde la distancia fortalece el vínculo y la independencia.
👉🏼 Celebrar y cumplir nuestros propios anhelos: Regalarte el tiempo para concretar un deseo guardado durante años genera una sensación inestimable de logro, orgullo y amor propio.
¡Seguimos eligiendo disfrutar de La Alegría de Vivir en la naturaleza! 😍
❓ Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la ruta Perdiguera – Santuario de Leciñena
🥾 ¿Cómo es el terreno y el recorrido de esta caminata?
Es una ruta de ida y vuelta que transcurre totalmente por caminos rurales llanos entre Perdiguera y Leciñena (pasarás junto a algunas granjas). La única pendiente acusada es la subida final al cerro donde se ubica el Santuario. La distancia aproximada entre ida y vuelta es de unos 15 km.
☀️ ¿Qué precauciones hay que tener con el sol y el calor?
La ruta carece de árboles y zonas de sombra (salvo en el entorno inmediato de la subida al Santuario), así que hay que madrugar y no hacerla en días de calor excesivo.
🏛️ ¿Se puede visitar el interior del Santuario de Magallón?
El conjunto alberga la iglesia del Santuario. Habitualmente se abre la capilla para visitas durante los fines de semana (sábados y domingos). Es recomendable consultar los horarios locales de apertura antes de planificar la visita interior.
✨ ¡Despierta tu Alegría Interior y Cambia tu Mundo! ✨
¿Te ha gustado este artículo? 🧡 Cuéntame, ¿tienes alguna ruta o deseo sencillo cerca de casa que lleves tiempo queriendo hacer y aún no te has lanzado? 🤔 ¡Te leo!
P.D. ¡Te espero en octubre para contarte nuestra próxima excursión! 📅 Y por si no has visto las anteriores te las acerco por aquí: Rutas con Alegría
Acerca de Anaís Isarre
Apasionada de la vida, educadora social, escritora y mentora de alegría. Conoce la historia de Anaís y Pirueta. Persona con alta sensibilidad (PAS), amante de la naturaleza y vegana por convicción. Madre de tres hermosas personas (dos partos en casa y una adopción) y compañera de Pirueta, su inseparable esencia payasa nacida en 2003. Autora de la saga de desarrollo personal La Alegría de Vivir y fundadora de la Escuela de Alegría, donde acompaña a personas adultas a transformar sus vidas con amor, risa y danza. Síguela en YouTube y ¡atrévete a payasear! 😍