El tiempo pasa, nada permanece, todo está en continuo movimiento, y así debe ser.

Cada día un paso más, o dos, o tres…, depende del día, pero siempre adelante.

A veces miro atrás y me doy cuenta de todo el camino andado,
entonces vuelvo a mirar hacia delante y veo todo lo que me queda por recorrer,
después, miro mi presente, y lo camino…

Si la vida es un continuo caminar, mejor caminarla con alegría, con ilusión, con entusiasmo…, disfrutando de cada momento (sea como sea) y viviéndolo intensamente.

Cada día, al despertar, respiro hondo y sonrío porque tengo un nuevo día por delante. Cada noche, antes de dormirme, respiro hondo, sonrío y recuerdo todo lo bonito del día. No siempre fue así, pero ahora sí.

Poner el foco en lo positivo es fundamental. Recuerda que, cuando los momentos son complejos, es cuando más tenemos que enfocarnos en mantener nuestra alegría para estar bien. Todo pasará. Esto también.

Encuentra la forma de disfrutar cada día de LA ALEGRÍA DE VIVIR.

¡Sonríe!

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